La luz de tu interior dibuja sentimientos que a mi me atrae
Mi luz dibuja sentimientos que no entiendo
Las interfaces nos rodean. Siempre estuvieron ahí. En las máquinas fotográficas y en las teclas y relojes de la lavadora. En la manija de la puerta de casa . Las interfaces también están en las pantallas interactivas.
las interfaces digitales desde un enfoque teórico que combina las ciencias cognitivas con los modelos de la semiótica interpretativa. Si bien las interfaces no son textos, podemos estudiarlas como si lo fueran: si el sentido de los textos no puede ser autonomizado de sus soportes ni de los dispositivos que orientan sus lecturas que en entregas semanales en un periódico o en una versión hipertextual-, las interfaces también necesitan de la textualidad (de sus teorías, de sus modelos y reflexiones) para no quedar reducidas a un mero instrumento en las manos del usuario.
Las interfaces, además, nunca están quietas. A veces se recombinan entre ellas, intercambiándose dispositivos y modalidades de interacción. Como los mitos de Lévy-Strauss las interfaces se "piensan entre sí" y constituyen un complejo sistema que reenvía del flight simulator a la enciclopedia multimedial y del procesador de textos a los electrodomésticos. Las interfaces, al recombinarse, se transforman y evolucionan.
Pero antes de entrar en la evolución de las interfaces nos espera un largo camino. Una idea atraviesa este viaje y constituye a nuestro entender el principal aporte de este texto a la discusión sobre la Human-Computer Interaction: a diferencia de lo que sostiene la mayor parte de los diseñadores y teóricos, creemos que las interfaces no son un lugar transparente y neutral donde el sujeto intertactúa de manera automática con un texto, escrito o multimedial que sea. Al autor le interesa dar los primeros pasos en lo que sería una crítica de la razón instrumental
¿Evocar o denotar? ¿Cuál es el papel del lenguaje? Estas preguntas adquieren mucho sentido si las relacionamos con las computadoras, y su lenguaje de códigos, cuyo propósito es representar la estructura lógica de problemas que deben resolverse.¿Que pasó con el lenguaje emocional? ese de todos los días o aquel que le permitió escribir a Juan Ramón Jiménez”Platero rebuzna, sediento y anhelante .Del pozo, sale, asustada, revuelta y silenciosa, una golondrina.”Ese lenguaje ¿desapareció? cuantos aún hoy, se sienten atemorizados frente a una pantalla de computador, se sienten, para ser claros, como Platero, aquel tierno burrito que acompañó mi infancia y que ahora se encuentra entretenido con los atardeceres de mi finca sobrellevando su ilustre vejez. No está aquí, para que sea testigo de mis habilidades con ésta maquinita de códigos abstractos.
¿El lenguaje debe ser poético o lógico? Es una cuestión que sin duda deja a muchos con inquietudes, miedos y sorpresa de lo desconocido, estarán pensando, (si no desarrollan ciertas habilidades y comprensiones) en que al fin y al cabo “Platero y yo” tenemos mucho en común, un inmenso amor por el lenguaje poético y un romance abstracto con el lenguaje artificial, al fin y al cabo el lenguaje de computación es una metáfora de la representación del pensamiento funcional, sistémico, estructural, lógico, mecánico, utilitario, práctico, pragmático, y por consiguiente muy frío, carente de calor, como si se estuviera en un quirófano ¿será por eso que está de moda hoy, lo Light? Pero al fin y al cabo, éstos códigos de numeritos y ceros, resultan muy útiles, a la hora de colgar mis reflexiones en el blog, pero no dejo de pensar, en lo bien que la debe estar pasando Platero, saboreando el pasto de mi finca, perdidos sus pensamientos, entre los arreboles del verano, cuando el sol pinta con su mano, mágicos colores, y pensando talvez en Maria Palito, la burra del vecino, que entre otras cosas, no ha querido meterle el diente a esta cosa del high-level languages.